Los sindicatos tradicionales toman una posición defensiva ante la revolución de la IA, "el nuevo capataz del siglo XXI"
Es primero de mayo, otro año más, pero los trabajadores en España llegan a esta cita en un contexto distinto al de hace un año. Primero, porque son más pobres, la inflación sigue llevándose mordisquito a mordisquito parte de su poder adquisitivo, ya sea por unos precios que suben más rápido que sus salarios, o por un IRPF que al no deflactarse va quitándoles año a año un poquito más. Segundo, porque la revolución económica y social que ha supuesto la Inteligencia Artificial ya no es una amenaza futura: está aquí y ha llegado para quedarse.